La Edad Media en España es el periodo comprendido entre los siglos VIII y XV aproximadamente.históricamente estas fechas se relacionan con la reconquista de la península (711) y la caída de Granada(1492). El fin de esta época en la literatura se puede marcar con la primera edición de la Celestina de Fernando de Rojas en 1499. Recibe este nombre porque se trata de un periodo intermedio y podríamos decir “oscuro” entre lo que conocemos como el mundo clásico y el Renacimiento.
A continuación vamos a ver cómo era esa sociedad de esa época y que características tenía de manera detallada.
2.CARACTERÍSTICAS DE LA SOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
2.1 Sistema feudal
La sociedad medieval estaba organizada en base a un sistema feudal. La persona con potestad para otorgar tierras era el Rey y los nobles, obispos, etc. a cambio le ofrecían su ayuda con soldados en tiempos de guerra.
Estos nobles, generalmente los más importantes, juraban fidelidad al Rey, en un acto llamado homenaje, en el cual el noble se arrodillaba ante el Rey, y a raíz del cual se convertía en vasallo (servidor del Rey). Estos a su vez repartían las tierras entre otros nobles más inferiores o caballeros, que se convertían en vasallos suyos.
En el escalón más bajo se encontraban los campesinos que trabajaban la tierra y estaban vinculados a ella (siervos de la gleba) con pocos derechos, escasa propiedad y ningún vasallo.
Según las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo cuanto poseían, incluida la comida, pertenecía al señor del feudo. Estaban obligados a trabajar para su señor. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso.
2.2 HOGARES
Los hogares medievales no tenían nada que ver con lo que conocemos hoy. El campesino pasaba la mayor parte de la jornada fuera de casa. Las casas tenían muchas corrientes de aire y escasa luz. Las ventanas no tenían cristales. Para alumbrarse, pelaban un junco y lo mojaban en manteca, y eso ardía como una vela. Los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La vida doméstica era muy habitual. Las familias comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas.
Por contra las casas de los ricos eran mucho más complicadas. Hacia el siglo XIII, algunos nobles tenían un recinto privado para su familia: el aposento. Los suelos se cubrían con baldosas adornadas y los muros con tapices. En las casas de los pobres las ventanas se cerraban con porticones de madera, mientras que en las de los ricos se hacía con ventanas translúcidas, de varillas cruzadas cubiertas de tela empapada en resina y sebo.
2.3 ALIMENTACIÓN
Otra diferencia entre las clases era la comida: los pudientes podían permitirse una gran variedad de comida, incluyendo los frutos secos, las almendras y las especias asiáticas, que eran productos muy caros. Los menos pudientes comían pan moreno (muy tosco hecho de trigo y centeno o avena), verduras de huerta y carne, en especial cerdo, de sus existencias caseras. En invierno se surtían de la carne y el pescado que habían conservado con sal. Las vacas, las ovejas y las cabras suministraban la leche necesaria para elaborar los alimentos lácteos, llamados platos blancos.
ASEO PERSONAL
En cuanto al aseo personal, el gran salto cuantitativo se produce como consecuencia de la aparición de las grandes epidemias.
El agua se convierte en la culpable de los contagios entre los cuerpos, porque a través de los poros de la piel se puede acceder a todos los órganos. La inquietud que despierta el empleo del agua en esa época provoca la modificación de las costumbres higiénicas, centradas ahora en la limpieza en seco. El empleo del líquido elemento se restringe a manos y boca.
En estas condiciones, la proliferación de piojos y pulgas se convierte en una consecuencia inevitable de la época que, curiosamente, nunca se asoció a la falta de higiene.
Se creía que nacían de las secreciones de la piel. En el siglo XIV el problema llega a ser tal que emerge una nueva condición laboral: mujeres profesionales dedicadas al despiojamiento. Para librarse de las pulgas y chinches, éstas se introducían en barriles y se apretaban, en la firme convicción de que a falta de luz y aire morirían.
Los criterios de limpieza en la Edad Media insisten en asear lo que se ve: manos y rostro. Esta actitud explica la importancia que, desde hace siglos, tiene la blancura de la ropa.
LA CIUDAD MEDIEVAL
Decaimiento de la sociedad urbana durante la Alta Edad Media
Si en los últimos dos siglos del Imperio Romano (Bajo Imperio) las grandes urbes latinas pasaron por una progresiva decadencia que llevó a una acusada ruralización de la sociedad, con la caída del imperio, pocas ciudades importantes quedaron en la Europa occidental. La vida urbana sólo sobrevivió en Italia, e incluso allí fue una sombra del pasado.
Especialmente dura fue la situación de las ciudades en la España cristiana, ya que durante la Alta Edad Media no se favoreció el crecimiento de las ciudades, sino que se dedicaron las mayores energías a la repoblación de las nuevas tierras a medida que progresaba la Reconquista. Por poner un ejemplo, la capital del reino asturleonés -León- no superaría los 1.000 habitantes en el siglo X. Una excepción fue la Córdoba califal que contaba con varios cientos de miles de pobladores.
El renacimiento de la ciudad medieval en los siglos XI y XII
Fue en los siglos XI y XII cuando se produce un fenómeno histórico de vital importancia para la historia europea: el nacimiento o florecimiento de las ciudades, especialmente en Italia y en Flandes, aunque es un fenómeno que se extiende por toda Europa en mayor o menor medida.
Eso sí, se trataba de ciudades todavía muy pequeñas si las comparamos con las actuales, pues pocas rebasaban los veinte mil habitantes. Hacia el año 1300 se contaban con los dedos de la mano las que tenían más de cien mil (Milán, Venecia y Palermo en Italia, y sólo París al norte de los Alpes).
Las dimensiones de la nueva ciudad medieval no iban, sin embargo, parejas con los cambios de mentalidad que trajeron consigo, pues exigían formas de organización radicalmente distintas a las de pueblos y aldeas.
CONSTRUCCIÓN
En el siglo XII se inició la construcción de las primeras grandes catedrales góticas, financiadas con la riqueza de las nuevas ciudades y de quienes las visitaban. Hasta entonces, todas las grandes iglesias pertenecían a los monasterios, pero a partir de entonces las catedrales se convirtieron en los más grandes y bellos edificios de cuantos se levantaban.
Las de Chatres o Reims en Francia y las Toledo, León, Burgos y Lérida en España, son bellos ejemplos.
Al amparo de las catedrales crecieron las escuelas catedralicias. Algunas se especializaron en estudios superiores, convirtiéndose en el antecedente de las futuras universidades. Surgieron brillantes profesores e intelectuales, como Pedro Abelardo, cuyas clases de filosofía y teología, sus canciones, y la aventura amorosa con su alumna Eloísa se hicieron famosas en toda Europa.
Hasta entonces, la enseñanza y la cultura se había confinado fundamentalmente en los monasterios, pero ahora las escuelas de las ciudades impartían sólidos conocimientos (latín, derecho, etc.), para servir así a las necesidades prácticas de la Iglesia y del Estado. En el siglo XII surgieron, pues, las universidades y la administración civil.
La ciudad medieval necesitaba toda suerte de instalaciones para mantener unos servicios mínimos a sus habitantes.
Antes del siglo XI, por ejemplo, no existían prácticamente hospitales fuera de los monasterios. En los dos siglos siguientes se fundaron muchos en las ciudades, de forma que todo núcleo de cierta importancia disponía al menos de uno. Asimismo se crearon leproserías (donde los leprosos vivían aislados, pero bien atendidos), asilos para ancianos y pequeñas escuelas. En esta época se crearon también las instituciones básicas de la asistencia social.
LA SOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
1. INTRODUCCIÓN
La Edad Media en España es el periodo comprendido entre los siglos VIII y XV aproximadamente.históricamente estas fechas se relacionan con la reconquista de la península (711) y la caída de Granada(1492). El fin de esta época en la literatura se puede marcar con la primera edición de la Celestina de Fernando de Rojas en 1499. Recibe este nombre porque se trata de un periodo intermedio y podríamos decir “oscuro” entre lo que conocemos como el mundo clásico y el Renacimiento.
A continuación vamos a ver cómo era esa sociedad de esa época y que características tenía de manera detallada.
2.CARACTERÍSTICAS DE LA SOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
2.1 Sistema feudal
La sociedad medieval estaba organizada en base a un sistema feudal. La persona con potestad para otorgar tierras era el Rey y los nobles, obispos, etc. a cambio le ofrecían su ayuda con soldados en tiempos de guerra.
Estos nobles, generalmente los más importantes, juraban fidelidad al Rey, en un acto llamado homenaje, en el cual el noble se arrodillaba ante el Rey, y a raíz del cual se convertía en vasallo (servidor del Rey). Estos a su vez repartían las tierras entre otros nobles más inferiores o caballeros, que se convertían en vasallos suyos.
En el escalón más bajo se encontraban los campesinos que trabajaban la tierra y estaban vinculados a ella (siervos de la gleba) con pocos derechos, escasa propiedad y ningún vasallo.
Según las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo cuanto poseían, incluida la comida, pertenecía al señor del feudo. Estaban obligados a trabajar para su señor. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso.
2.2 HOGARES
Los hogares medievales no tenían nada que ver con lo que conocemos hoy. El campesino pasaba la mayor parte de la jornada fuera de casa. Las casas tenían muchas corrientes de aire y escasa luz. Las ventanas no tenían cristales. Para alumbrarse, pelaban un junco y lo mojaban en manteca, y eso ardía como una vela. Los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La vida doméstica era muy habitual. Las familias comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas.
Por contra las casas de los ricos eran mucho más complicadas. Hacia el siglo XIII, algunos nobles tenían un recinto privado para su familia: el aposento. Los suelos se cubrían con baldosas adornadas y los muros con tapices. En las casas de los pobres las ventanas se cerraban con porticones de madera, mientras que en las de los ricos se hacía con ventanas translúcidas, de varillas cruzadas cubiertas de tela empapada en resina y sebo.
2.3 ALIMENTACIÓN
Otra diferencia entre las clases era la comida: los pudientes podían permitirse una gran variedad de comida, incluyendo los frutos secos, las almendras y las especias asiáticas, que eran productos muy caros. Los menos pudientes comían pan moreno (muy tosco hecho de trigo y centeno o avena), verduras de huerta y carne, en especial cerdo, de sus existencias caseras. En invierno se surtían de la carne y el pescado que habían conservado con sal. Las vacas, las ovejas y las cabras suministraban la leche necesaria para elaborar los alimentos lácteos, llamados platos blancos.
ASEO PERSONAL
En cuanto al aseo personal, el gran salto cuantitativo se produce como consecuencia de la aparición de las grandes epidemias.
El agua se convierte en la culpable de los contagios entre los cuerpos, porque a través de los poros de la piel se puede acceder a todos los órganos. La inquietud que despierta el empleo del agua en esa época provoca la modificación de las costumbres higiénicas, centradas ahora en la limpieza en seco. El empleo del líquido elemento se restringe a manos y boca.
En estas condiciones, la proliferación de piojos y pulgas se convierte en una consecuencia inevitable de la época que, curiosamente, nunca se asoció a la falta de higiene.
Se creía que nacían de las secreciones de la piel. En el siglo XIV el problema llega a ser tal que emerge una nueva condición laboral: mujeres profesionales dedicadas al despiojamiento. Para librarse de las pulgas y chinches, éstas se introducían en barriles y se apretaban, en la firme convicción de que a falta de luz y aire morirían.
Los criterios de limpieza en la Edad Media insisten en asear lo que se ve: manos y rostro. Esta actitud explica la importancia que, desde hace siglos, tiene la blancura de la ropa.
LA CIUDAD MEDIEVAL
Decaimiento de la sociedad urbana durante la Alta Edad Media
Si en los últimos dos siglos del Imperio Romano (Bajo Imperio) las grandes urbes latinas pasaron por una progresiva decadencia que llevó a una acusada ruralización de la sociedad, con la caída del imperio, pocas ciudades importantes quedaron en la Europa occidental. La vida urbana sólo sobrevivió en Italia, e incluso allí fue una sombra del pasado.
Especialmente dura fue la situación de las ciudades en la España cristiana, ya que durante la Alta Edad Media no se favoreció el crecimiento de las ciudades, sino que se dedicaron las mayores energías a la repoblación de las nuevas tierras a medida que progresaba la Reconquista. Por poner un ejemplo, la capital del reino asturleonés -León- no superaría los 1.000 habitantes en el siglo X. Una excepción fue la Córdoba califal que contaba con varios cientos de miles de pobladores.
El renacimiento de la ciudad medieval en los siglos XI y XII
Fue en los siglos XI y XII cuando se produce un fenómeno histórico de vital importancia para la historia europea: el nacimiento o florecimiento de las ciudades, especialmente en Italia y en Flandes, aunque es un fenómeno que se extiende por toda Europa en mayor o menor medida.
Eso sí, se trataba de ciudades todavía muy pequeñas si las comparamos con las actuales, pues pocas rebasaban los veinte mil habitantes. Hacia el año 1300 se contaban con los dedos de la mano las que tenían más de cien mil (Milán, Venecia y Palermo en Italia, y sólo París al norte de los Alpes).
Las dimensiones de la nueva ciudad medieval no iban, sin embargo, parejas con los cambios de mentalidad que trajeron consigo, pues exigían formas de organización radicalmente distintas a las de pueblos y aldeas.
CONSTRUCCIÓN
En el siglo XII se inició la construcción de las primeras grandes catedrales góticas, financiadas con la riqueza de las nuevas ciudades y de quienes las visitaban. Hasta entonces, todas las grandes iglesias pertenecían a los monasterios, pero a partir de entonces las catedrales se convirtieron en los más grandes y bellos edificios de cuantos se levantaban.
Las de Chatres o Reims en Francia y las Toledo, León, Burgos y Lérida en España, son bellos ejemplos.
Al amparo de las catedrales crecieron las escuelas catedralicias. Algunas se especializaron en estudios superiores, convirtiéndose en el antecedente de las futuras universidades. Surgieron brillantes profesores e intelectuales, como Pedro Abelardo, cuyas clases de filosofía y teología, sus canciones, y la aventura amorosa con su alumna Eloísa se hicieron famosas en toda Europa.
Hasta entonces, la enseñanza y la cultura se había confinado fundamentalmente en los monasterios, pero ahora las escuelas de las ciudades impartían sólidos conocimientos (latín, derecho, etc.), para servir así a las necesidades prácticas de la Iglesia y del Estado. En el siglo XII surgieron, pues, las universidades y la administración civil.
La ciudad medieval necesitaba toda suerte de instalaciones para mantener unos servicios mínimos a sus habitantes.
Antes del siglo XI, por ejemplo, no existían prácticamente hospitales fuera de los monasterios. En los dos siglos siguientes se fundaron muchos en las ciudades, de forma que todo núcleo de cierta importancia disponía al menos de uno. Asimismo se crearon leproserías (donde los leprosos vivían aislados, pero bien atendidos), asilos para ancianos y pequeñas escuelas. En esta época se crearon también las instituciones básicas de la asistencia social.